Detecta Salud SIDA en penal de Altamira


Óscar Figueroa 29 de marzo, 2012 [9:03]

Altamira, Tamaulipas.- En el Centro de Ejecuciones y Sanciones de Altamira (Cedes) fueron detectados cinco internos con VIH y otros cinco con tuberculosis, por lo que las autoridades de salud se encuentran en la aplicación de pruebas para descartar más casos.

Al respecto, el jefe de la Jurisdicción Sanitaria Número 12, Sergio Uriegas Camargo, informó que están haciendo un barrido epidemiológico para garantizar el buen estado de los reclusos, cuyas acciones se realizan en coordinación con el personal que opera el Cereso.

En una jornada médica llevada a cabo la mañana de este miércoles se instalaron puestos de vacunación, a 850 internos les aplicaron la vacuna contra la influenza y otros biológicos, 150 pruebas rápidas de VIH, así como la denominada basiloscopia para la detección de tuberculosis.

“Tenemos cinco casos de tuberculosis que están en tratamiento y están controlados ya que se encuentran vigilados por el personal que labora dentro del Cereso, mientras que de VIH tenemos alrededor de cinco que también están bajo tratamiento”. Reconoció que el riesgo de contagio

tanto de VIH como de tuberculosis es mucho mayor en el interior del Cedes que afuera, por tal circunstancia la necesidad de implementar medidas de prevención.

El penal de Altamira tiene una población aproximada de mil 200 internos, tan sólo el año anterior se aplicaron alrededor de 800 pruebas de VIH rápidas a través de la Asociación Civil Géneros en Movimiento.

“Estamos hablando que el riesgo de contagio de estos padecimientos tanto de VIH como de tuberculosis es mucho mayor en el cereso, por eso estamos haciendo un barrido en el interior, es una zona cerrada y las condiciones son propisas para que se reproduzcan”, apuntó el funcionario.

Explicó la importancia de diagnosticar de manera oportuna la tuberculosis, por ello harán acciones para concientizar a la población para que demande el estudio de la flema cuando tenga tos por más de dos semanas de evolución, se requiere de seis meses de tratamiento para garantizar que el paciente tenga una curación del 95 por ciento.

“Cuando los internos alcanzan su libertad y traen un problema de salud al final de cuentas repercutirán en la población de afuera y por ende hay que prevenirlo”, terminó Uriegas Camargo.

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